Musicoterapía - Acompañamiento terapéutico
Cuidando con la música y el silencio
La música como herramienta terapéutica en hospitales, residencias, escuelas, domicilios y asociaciones. Porque la musicoterapia va donde están las personas.
¿Qué es la musicoterapia?
La musicoterapia es el uso clínico de la música para acompañar procesos de salud, facilitar la expresión emocional y mejorar la calidad de vida.
No es entretenimiento, es una intervención terapéutica basada en evidencia científica.
Acompaño a través de la musicoterapia en diferentes contextos: menores oncológicos, alumnado de aulas estables, niñas y niños con enfermedades raras, adultos con problemas de salud mental y mayores con deterioro cognitivo.
Escucho, observo y adapto las sesiones a lo que cada persona necesita en ese instante.
Trabajo en:
HOSPITALES
Oncología pediátrica, cuidados paliativos, UCI y plantas de hospitalización.
RESIDENCIAS - CENTROS DE DÍA
Personas mayores, deterioro cognitivo y salud mental.
CENTROS EDUCATIVOS
Aulas estables y educación especial.
ASOCIACIONES
Prevención y diversidad funcional.
SESIONES INDIVIDUALES
Enfermedades genéticas y enfermedades raras.
Cada sesión es única porque cada persona es única. Observo, escucho y me adapto. La música funciona cuando es para ti.
Qué beneficios aporta la musicoterapia
Alivio del dolor y la ansiedad:
Las sesiones de musicoterapia ayudan a reducir los niveles de ansiedad y la percepción del dolor. Crean un espacio de comunicación donde se establece un vínculo terapéutico que sostiene y acompaña el proceso.
Expresión emocional segura:
Hay emociones que no encuentran palabras. La música ofrece un espacio para expresarlas a través del sonido, los instrumentos y el ritmo. Permite liberar la tensión emocional sin juicio y de forma natural.
Comunicación no verbal:
En niñas y niños con autismo, parálisis cerebral, enfermedades raras u otras necesidades especiales, la música se convierte en el canal de comunicación. Donde las palabras no llegan, lo hace el sonido, favoreciendo el vínculo y la interacción.
Estimulación cognitiva y memoria:
En personas mayores, especialmente con deterioro cognitivo, la música activa recuerdos y favorece la orientación, la atención y la conexión con la propia historia. Un simple estímulo sonoro musical puede reactivar vínculos y momentos significativos.
Desarrollo y aprendizaje:
En el ámbito educativo, la musicoterapia potencia la atención, la memoria, la coordinación, la creatividad y las habilidades sociales. La música se convierte en una herramienta para acompañar procesos de desarrollo y aprendizaje.
Mejora del bienestar y de la calidad de vida:
En cualquier contexto, la musicoterapia contribuye a aumentar la motivación, reforzar el empoderamiento y la resiliencia, reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y favorecer relaciones más seguras. Aporta bienestar y apoyo en momentos de vulnerabilidad.
¿Para quién es la musicoterapia?
>> Niñas y niños hospitalizados en procesos oncológicos, crónicos o paliativos que necesitan alivio emocional y expresión durante tratamientos difíciles.
>> Niños y jóvenes con necesidades especiales (enfermedades raras, autismo, parálisis cerebral, diversidad funcional) que encuentran en la música una forma de comunicación y expresión.
>> Personas mayores en residencias, centros de día o domicilios, con o sin deterioro cognitivo, que buscan estimulación, conexión y bienestar.
>> Estudiantes en centros educativos (aulas estables) que necesitan apoyo emocional, herramientas para gestionar el estrés, o que buscan desarrollo integral.
>> Personas en procesos de cuidados paliativos que necesitan acompañamiento sonoro y emocional en momentos de vulnerabilidad.
>> Cualquier persona que busque autocuidado, manejo del estrés, exploración emocional o simplemente conectar de forma diferente consigo misma.
¿Cómo trabajo?
Cada sesión comienza con observación y escucha. No llego con un plan preestablecido. Miro tus capacidades, tus necesidades y tu entorno. Escucho lo que dices y lo que expresas sin palabras. La musicoterapia funciona cuando se adapta a ti, no al revés.
Desde ahí construyo la sesión. A través de la música generamos un espacio seguro donde poder explorar, sentir y comunicar.
La música abre caminos que las palabras no siempre alcanzan: facilita la expresión emocional, recupera recuerdos, y permite expresar sin tener que explicar.
No sigo una estructura rígida. Me adapto siempre al contexto:
- En hospitales, ajusto la sesión a cómo te encuentres ese día, a tu energía, a tu necesidad en ese momento.
- En residencias, el trabajo puede ser individual o grupal, según lo que mejor funcione para ti.
- En domicilios, creo contigo el espacio más adecuado.
- En escuelas, la música acompaña el aprendizaje y el bienestar del alumnado.
Lo que siempre permanece es mi presencia, mi capacidad de adaptación y el cuidado del espacio que compartimos.
Acompaño, sostengo y ajusto la intervención a lo que ocurre en cada momento.